Han sido muchos años. Quizá demasiados los transcurridos entre aquella primera y tímida incursión en este mundo de los blogs. Un inicio con ilusión o con curiosidad, como muchos otros de los proyectos que inicio. Pero siempre se quedó ahí, en una mera intención, en un "algo que contar" que nunca encontraba el tiempo o el espacio necesario, mucho más allá de las disquisiciones metafísicas de Einstein. Simplemente no tenía tiempo o no tenía un ordenador a mano o no tenía nada interesante que contar. Pero mis días de enclaustramiento emocional están tocando a su fin. Éste ha sido un año de cambios, un año duro porque esos cambios no han sido dulces y progresivos como (en apariencia) puede ser el proceso de pasar de larva a mariposa. No. Han sido cambios convulsos, críticos, algunos de ellos auténticos cataclismos emocionales que me han llevado más allá de lo que pensé que podría llegar. Y no sólo he salido indemne sino que, como después de toda transformación, he salido renovado, fuerte, ilusionado y con ganas de defender mi identidad, como individuo, como alguien que quiere ofrecer cosas y, según los que me conocen, tengo de sobra para ello. No necesito escribir una novela cada vez que me surge un pensamiento. Lo único que tengo que hacer es ser yo mismo y, ahora, me apetece compartirlo.
Preparaos, seres curiosos y altamente emocionales. Un nuevo reto está por llegar. Y será bueno...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario